No renuncies
No renuncies a este beso que te busca ciegamente
ni a estos ojos que cerrados impacientes te desnudan,
no desprecies esta luna que ha menguado complaciente
recordando nuestras almas que en su lecho fueron una.
No repitas las palabras que reposan en inciertos,
ni renuncies de mis manos las caricias por el aire,
no te afanes entre copas (diluyendo los recuerdos)...
que podrás morir incluso... ¡pero nunca el olvidarme!
No mutiles esas venas porque corra sangre mía
tan inútil te sería pues si logra derramarse
sólo habrás agonizante haber escrito en letras frías
por el resto de tus días... lo que no pudiste amarme.
Beto Aveiga